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Emisoras Católicas
Calendario Litúrgico
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Por: P. Diego Jaramillo, cjm Santafé de Bogotá, 1997
En 1961 el Papa Juan XXIII oró para que el
Espíritu Santo renovara en la Iglesia las maravillas de un nuevo
Pentecostés (Constitución Apostólica "Humanae salutis", n. 21). La
década del 60 fue testigo de cómo Dios respondió a la oración del
Pontífice. El Concilio Vaticano II fue un pasar del Espíritu Santo por
nuestro tiempo.
Otra
presencia del Divino Paráclito ha sido la Renovación Carismática que, en
pocos años, invadió el mundo católico. ¿Cuándo y dónde comenzó? La
respuesta es difícil de dar. Ocurre como las burbujas cuando el agua
empieza a hervir; van brotando simultáneamente en varios lugares.
Así
ha ocurrido en la Iglesia, en estos años, caldeada por el fuego del
Espíritu Santo.
En la
década de los 60 en las universidades de Nuestra Señora (Notre Dame), en
South Bend (Indiana), y en la de Duquesne, en Pittsburgh (Pensilvania),
se formaron grupos de estudiantes y profesores deseosos de vivir
ardientemente la fe: vigilias bíblicas, asambleas de canto y enseñanza,
oración espontánea, misas juveniles seguidas de ágapes para compartir,
etc., eran expresiones normales vivencia fraternal que, sin embargo,
como tanta obras e intentos de los hombres languidecían tras el primer
entusiasmo. Sin embargo un grupo de profesores y alumnos empezó a
surgir. Entre ellos se trabó gran amistad y los nexos que anudaron entre
sí les permitieron luego formar una base de apoyo para la Renovación.
Quizá
el pionero fue Ralph Keifer, laico, casado, profesor de teología en
Notre Dame en 1965, y luego residente en Pittsburgh. Cerca de él, su
amigo William Storey quien, tras ingresar a la Iglesia Católica, había
llegado a ser profesor de liturgia e historia eclesiástica y fundador de
la asociación Xi Rho. Estos dos letras del alfabeto griego, que son las
primeras del nombre de Cristo, suelen formar un anagrama conocidísimo,
el Crismón. El grupo Xi Rho, pretendía estudiar la Biblia, unirse en la
oración y fomentar las experiencias comunitarias a que aluden los Hechos
Apostólicos (2,42). Sin embargo los ideales no se lograban y el grupo
buscaba nuevas metas como la de ayudar a los alcohólicos. Era una crisis
de identidad que se iba agravando desde 1964 hasta 1966. Mientras eso
sucedía, en Pittsburgh algunos jóvenes cursillistas buscaban por su
cuenta cómo cumplir la voluntad de Dios.
Los
cursillos de Cristiandad son una experiencia de conversión cristiana que
en 1949 suscitó en España el obispo Juan Hervas, en compañía del teólogo
Juan Capó y del laico Eduardo Bonnin, influenciados por el pensamiento
de Cardenal Suenens, del teólogo Ives Congar, y del pastoralista Padre
Georges Michonneau. Los Cursillos se iniciaron en Estados Unidos en
1957. Cuatro años después se realizó el primer Cursillo en inglés.
La
noticia de los cursillos llegó a los líderes cristianos de las
universidades antes mencionadas, que vieron en ellos una especie de
renovación. Eran estos líderes Steve Clark, estudiante de filosofía en
la Universidad de Yale, quien había pasado a la Iglesia católica desde
el protestantismo. Steve Clark trabajó de 1963 a 1965 en Notre Dame. Al
lado de Steve Clark estaba Ralph Martin, alumno de filosofía de Notre
Dame (1960-1964), de tendencias ateas, quien preparaba una tesis sobre
Nietzsche.
Precisamente, argumentando y atacando la fe
cristiana, conoció a Clark. Asistió al segundo cursillo en Notre Dame en
1964 y allí se convirtió a la fe de modo tan radical que al principio
nadie quería creer que fuera el mismo que protestaba porque en su
apartamento que compartía con Felipe O'mara, éste organizaba reuniones
cristianas. Ralph y Steve pasaron juntos las Navidades de 1965 y en
ellas proyectaron un retiro espiritual que realizarían en 1966. Fue
entonces cuando se comprometieron a trabajar en los cursillos, como
miembros de la junta directiva nacional.
Otros
amigos o alumnos de Keifer en Notre Dame fueron George Martin, quien a
los 18 años había hecho un retiro ignaciano que marcó su vida, y en
Notre Dame estudiaba filosofía y escribía una tesis sobre Kierkegaard;
también la pareja de Kevin y Dorothy Ranaghan, estudiantes de teología y
amantes de la liturgia, igualmente Bert Ghezzi, presidente del grupo Xi
Rho, con inquietudes teológicas, que había invitado a Hans Kung a
Norteamérica, como conferencista, y además preparaba su tesis en
historia; igualmente, Paul DeCelles, profesor de física en la
universidad; se menciona también a Jim Cavnar, Gerry Rauch, Kerry
Koller, Ralph Johnson, Jim Rauner y otros.
En
diciembre de 1965 había terminado en Roma el Concilio Vaticano II. Nada
de raro tenía pues que comenzaran a cosecharse sus frutos. Al terminar
su retiro de verano, Steve Clark y Ralph Martin fueron invitados a
inaugurar y clausurar la Convención Nacional de Cursillos, en Kansas
City, en agosto de 1966. Luego viajaron a Lansing ya como miembros de
las directivas nacionales. También allí se les designó dirigentes de la
parroquia estudiantil de San Juan, en la universidad del estado de
Michigan.
En el
segundo semestre de 1966 los líderes cristianos, ansiosos de una
renovación que sacudiera del marasmo su apostolado, empezaron a rezar
diariamente "Veni, Sancte Spiritus", oración que la liturgia suele
llamar "La Secuencia Áurea".
Por
otra parte, Steve Clark proponía el estudio del libro "La Cruz y el
Puñal", que narra el ministerio del pastor Wilkerson en Nueva York y la
célebre historia de Nicky Cruz. Ralph Keifer encontró otro libro que
tuvo gran influencia, "Hablan en otras lenguas", de Jhon Sherril y la
obra "Compromiso y Liderazgo" de Douglas Hyde, un comunista inglés
convertido al cristianismo. Motivado por lo expuesto en esos libros, y
queriendo conocer en la práctica los grupos que en ellos se hablaba y la
manifestación de los carismas, Ralph Keifer y William Storey
establecieron en Pittsburgh contactos con Will Lewis, pastor
episcopaliano de la Iglesia del Santo Cristo.
El
pastor Lewis tampoco había vivido una experiencia pentecostal, pero los
relacionó con la señora Betty Schomaker, parroquiana suya, que
participaba en reuniones de oración. El encuentro con la señora
Schomaker fue el 6 de enero de 1967, festividad de la Epifanía, es
decir, de la manifestación de Cristo a todas las naciones. Ese día se
pactó la asistencia a una reunión de oración para la semana siguiente,
en su casa, situada en las colinas al norte de Pittsburgh.
Así
llegó el 13 de enero de 1967, fiesta del Bautismo de Cristo, cuando
descendió el Espíritu Santo sobre Jesús y lo ungió como el Mesías de
Dios. En esa festividad, el grupo se congregó a las siete y media de la
noche en casa de Florencia Dodge, y en él participaron cuatro católicos:
Ralph Keifer y su esposa Bobbi, Patrick Bourgeois, y William Storey.
Keifer y Bourgeois eran profesores de teología y Storey profesor de
historia de la Iglesia. Cuando terminaba la reunión, Storey dijo: "Vine
a recibir el bautismo del Espíritu Santo, y no me voy hasta que lo haya
recibido". Un asistente al grupo oró por él diciendo: "Señor, Tú conoces
su corazón y sus necesidades. Llénalo ahora con tu Espíritu".
Ocho
días después, el 20 de enero, regresaron a dicho grupo Ralph y Patrick,
pidieron que oraran por ellos y recibieron la efusión del Espíritu
Santo.
Poco
después, uno de ellos escribiría: "Fue como si hubiera entrado en un
inmenso mar, sólo que el agua era Dios, el agua era el Espíritu Santo".
Como resultado de ello, Keifer empezó a escribir cartas, a llamar por
teléfono y a compartir con otros su experiencia. Los primeros
contactados fueron una pareja de novios que se casaría meses más tarde,
Paul Gray y Mary Ann Springle, estudiantes de teología de Duquesne. Con
ellos organizaron Keifer y Storey un retiro para el grupo de Xi Rho; el
tema escogido era "Las Bienaventuranzas, o cómo actúan los cristianos",
pero a última hora se cambió por "Los Hechos de los Apóstoles, o como
hacerse cristianos". Serían cuatro conferencias sobre los cuatro
primeros capítulos de los Hechos y había que leer "La Cruz y el Puñal".
Paul
debía dar la segunda conferencia y Mary Ann la tercera. Ambos recordaban
su nerviosismo que sólo se calmó al invocar al Espíritu Santo. Todos
sentían hambre de Dios, y cuando Keifer comenzó a orar con imposición de
manos, se desataron las lenguas y la alegría.
Fue
una experiencia de oración profunda, de vigilia y expectativa, de
presencia de Dios: "Era como si Jesús estuviera caminando allí tocando a
cada uno y dándole una misión". Su acción se manifestó cuando por
haberse ido el agua, los dirigentes de la casa de retiros "El Arca y la
Paloma" les pidieron que se retiraran.
Ellos
oraron y pusieron a prueba a Dios para que solucionase el problema del
agua. La sorpresa fue enorme cuando, al concluir la oración David Mangan
se encaminó maquinalmente a un grifo para beber y el agua brotó con
abundancia. Las crónicas guardan, además de los ya citados, algunos
nombres de los participantes a ese retiro del 17 al 19 de febrero de
1967: Patty Gallagher Mansfield, Karin Sefcik, el Padre Healey y David
Mangan. Éste fue precisamente el que planteó la gran pregunta: "¿No se
podría renovar nuestra confirmación y suplicar al Espíritu Santo que
volviera de nuevo sobre nosotros?". Y cuando el Espíritu Santo llenó a
los participantes, Storey dijo: "El Señor Obispo se va a sorprender
cuando sepa que todos fueron bautizados en el Espíritu Santo". Luego,
Ralph Keifer empezó a usar la fórmula de "bautismo en el Espíritu" que,
en ambientes metodistas, había usado desde finales del siglo pasado
Charles Finney y que alude a la experiencia del Pentecostés personal
vivido o renovado en cada bautizado.
Éste
fue, pues, el pesebre de la Renovación Carismática para usar la
expresión de Haral Bredesen, o según dice Patty Gallagher, sucedió como
si allí se estuviera escribiendo el primer capítulo de un nuevo libro de
los Hechos Apostólicos, obra a la que se designa también como "el
Evangelio del Espíritu Santo".
Quince días después, el 4 y 5 de marzo, el fuego
prendió en Notre Dame, donde Keifer había escrito y enviado luego, como
misionero y testigo, a un amigo suyo. Allí, en casa de Kevin y Dorothy
Ranaghan y de Bert y Mary Lou Ghezzi, se encendió la llamarada. También
en Notre Dame los universitarios católicos habían buscado y sembrado con
los retiros de fin de semana "Antioquía". Ese nombre quería recordar que
en Antioquía los discípulos del siglo primero empezaron a llamarse
"cristianos". Pero ni ellos, ni las marchas en pro de los derechos de
los negros (como la de Selma, Alabama, en la que participaron con Martin
Luther King), habían dado resultado. Ahora la universidad empezó a
conmoverse y la renovación brotó con fuerza en South Bend, Indiana, y
aunque ya el 13 de marzo alguien les preguntaba: "Ahora que han recibido
el Espíritu Santo , ¿cuándo abandonarán la Iglesia Católica?", eso no
sucedió, sino que se afirmaron en ella.
Dos
años más tarde, el 14 de noviembre de 1969, apareció un informe de la
Comisión de Doctrina de la Conferencia Nacional de los Obispos Católicos
de los Estados Unidos. Ese informe, redactado por el Obispo Alexander
Zaleski, de Lansing, Michigan, fue la primera carta de reconocimiento de
la Renovación Carismática en la Iglesia.
A
mediados de marzo vinieron de Michigan a Pittsburgh Steve Clark y Ralph
Martin y recibieron el bautismo del Espíritu Santo. Luego, del 7 al 9 de
abril con 40 estudiantes se presentaron a un retiro en Notre Dame. De
ahí en adelante comenzó la siembra y la cosecha abundante por todos los
continentes.
Recomendamos especialmente las siguientes lecturas
sobre este tema:
- Kevin y Dorothy Ranaghan, Pentecostales Católicos ; Logos
International; Plainfield, N.J., 1971.
- Edward D. O´Connor, C.S.C.,La Renovación Carismática en la Iglesia
Católica;Lasser Press; México, 1973.
- Benigno Juanes, S.J.,¿Qué es la Renovación Carismática y qué
pretende?;Santo Domingo,1996.
- P. Chus Villarroel O.P., La Renovación Carismática; Sereca, España.
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2. Inicios de la
RCC en el Mundo
Por: P.
Chus Villarroel, O.P. Tomado del libro:
«La Renovación Carismática».
Antecedentes
El día 9 de marzo
de 1897 el Papa León XIII sorprendió al mundo con la publicación de la
encíclica "Divinum illud munus", verdadera y auténtica "suma teológica"
sobre el Espíritu Santo. Con ella, de algún modo, le consagraba el nuevo
siglo. Además hizo obligatoria para toda la Iglesia la novena al
Espíritu Santo como preparación anual a la fiesta de Pentecostés.
1 de enero de 1901
El movimiento espiritual del que vamos a
hablar parece haber surgido, más o menos simultáneamente, en diversas
partes de la tierra, especialmente en Armenia, Gales, India y USA. No se
puede considerar patrimonio exclusivo de ninguna confesión religiosa.
La
corriente principal y mejor constatada,sin embargo, fue la que apareció
en una pequeña y pobre iglesia protestante. Es la Iglesia Metodista. Es
ésta una iglesia escindida del Anglicanismo hacia el año 1729.
Este
cisma no se hizo por rechazo, sino por afán de reforma y de acercamiento
sencillo del culto y de los grandes dogmas al pueblo cristiano. Se ha
comparado el movimiento metodista al franciscanismo. Sus promotores, en
especial John Wesley, un hombre de entraña mística y de una predicación
muy imaginativa y cercana al pueblo, conservaron siempre un gran respeto
por la Iglesia madre Anglicana. El nombre de metodistas les fue impuesto
por burla, pues hacían gala de seguir un método adaptado a las buenas
costumbres de las que nos habla la Biblia.
Los
fieles metodistas se extendieron por varios países del mundo anglosajón,
aunque nunca llegaron a ser muy numerosos. Sucedió en la noche de fin de
año de 1900. Un grupo de estudiantes celebraban una asamblea de oración
en Topeka, Kansas. La presidía el joven pastor metodista Charles F.
Parham. Le pedían al Espíritu Santo que les enviara los mismo dones que
había otorgado a los apóstoles en el cenáculo.
Una
chica, llamada Inés Ozman, sintió el impulso de salir al centro de la
asamblea. Rogó al pastor que le impusiera las manos e invocara sobre
ella la efusión del Espíritu Santo, como se hacía en tiempo de los
apóstoles. El pastor, en un primer momento, se quedó perplejo, pero al
fin condescendió. "En aquel momento, refirió la joven, me sentí como
arrastrada por un río en crecida y como si un fuego ardiese en toda mi
persona, mientras que palabras extrañas de una lengua que jamás había
estudiado me venían espontáneas a los labios y se me llenaba el alma de
una alegría indescriptible". Seguidamente, los demás estudiantes y el
propio pastor Parham recibieron los mismos dones.
La
noticia se difundió. De todas partes acudía la gente para recibir lo que
se llamó "el bautismo en el Espíritu" y "el don de lenguas". En 1906 ya
era un auténtico fenómeno religioso muy extendido.
Las
iglesias protestantes, sin embargo, no supieron acoger esta movida
religiosa que parecía convulsionar sus cimientos. Excomulgados por sus
iglesias y, aun en contra de su voluntad, los primeros carismáticos no
tuvieron más remedio que integrarse en una iglesia nueva que se llamó la
Iglesia Pentecostal.
Acogida en las iglesias
protestantes
La
historia del pentecostalismo en los años que siguieron se hizo
turbulenta. Hubo entre ellos y con las demás iglesias nuevas divisiones
y enconadas luchas y disputas teológicas. Cayeron en un gran
desprestigio. Durante cincuenta años se sumieron en una semioscuridad y
dejaron, por tanto, de ser un peligro digno de ser tomado en cuenta.
Todo el mundo creía que el ciclo pentecostal había llegado a su fin.
Daba la impresión de que aquella semilla que tan pujante brotó en el
grupo de jóvenes de Parham se había agotado para siempre. La novedad de
la irrupción pentecostal fue imposible de asumir en un principio.Podemos
mencionar varios factores de discrepancia, entre otros muchos.
Para
los primeros pentecostales, siempre hubo dos cosas innegociables: el
bautismo en el Espíritu y el don de lenguas. La semilla pentecostal
pareció, en cierto momento, que podía desaparecer. Pero no fue así. Al
contrario.
Durante estos cincuenta años de oscuridad y silencio
fue madurando y, a pesar de la injuria y el escándalo de los hombres,
hacia los años 60 sus rebrotes se hicieron de nuevo incontrolables. Y
ahora no era ya momento de excomuniones, sino que las iglesias no
pudieron eludir el hacer un nuevo discernimiento. Pero ya habían
cambiado muchas cosas en esas iglesias; el mundo también era otro.
La
rigidez puritana de principios de siglo se había disuelto como un
azucarillo. Dos cruentas guerras mundiales habían relativizado muchas
cosas; y una filosofía nueva, personalista y vivencial había abierto la
posibilidad de un mundo de experiencias nuevas. A pesar de los
conflictos mencionados, las iglesias tuvieron que enfrentarse al hecho
de que muchos de sus fieles iban siendo tocados por la experiencia
carismática. Aún más: bastantes pastores participaban en grupos de
oración y habían experimentado igualmente un cambio profundo en sus
vidas.
Por
ello, aunque aún no se hayan apagado las disputas ni se hayan eliminado
totalmente las incomprensiones, las iglesias llamadas "históricas" han
dado su aprobación a la espiritualidad pentecostal.
En la
Iglesia Episcopaliana fue a partir de 1958; la Luterana USA en 1962; la
Presbiteriana también en el 62; y lo mismo ha sucedido en algunas
comunidades ortodoxas.
Desde
este momento se empieza a descubrir la parte positiva de toda esta
movida espiritual. Ahora es valorada la capacidad evangelizadora de la
nueva corriente espiritual. Su novedad y frescura de cara a los jóvenes
y alejados; la vitalidad en los cultos y celebraciones; la
revalorización de la oración y lo sobrenatural en un mundo materialista
y práctico; y, de una manera especial, la capacidad ecuménica de este
nuevo movimiento. Fieles de todas las confesiones participan juntos en
grupos de oración: ¿No será que el Espíritu Santo quiere construir la
unidad desde las bases, desde el pueblo?.
En la Iglesia
Católica
Dados
estos antecedentes, no es de admirar que este movimiento espiritual
apareciera inevitablemente en la Iglesia Católica. Sin embargo, cuando
esto tuvo lugar, causó una sorpresa casi general. Siempre había existido
una profunda hostilidad hacia el Catolicismo por parte de las Iglesias
Pentecostales, el cual, según ellas, era la suma y compendio del
formalismo y organización aniquiladores del Espíritu. Por otra parte, la
mayoría de los católicos nunca habían tomado en serio a los
pentecostales por su aparente emotividad y fanatismo.
Nadie, pues, imaginaba la rápida aceptación con que
fue acogida la espiritual pentecostal en la Iglesia Católica. La verdad
es que se ha extendido con mucha mayor rapidez en ella que en todas las
demás iglesias, y la oposición ha sido mucho menos intransigente.
Observadores pentecostales han comentado sorprendidos la facilidad con
que los católicos han aceptado el "bautismo en el Espíritu". La
jerarquía católica se ha mostrado más abierta y favorable al movimiento
que la de las demás iglesias.
Pero
también en la Iglesia Católica habían cambiado muchas cosas. Había
pasado Juan XXIII con su lema: "valoricemos lo que nos une y dejemos lo
que nos separa". Había pasado un concilio, el Vaticano II, que abrió las
puertas y ventanas de la Iglesia de par en par y realizó una apertura
sin precedentes a la modernidad, al progreso, a la tolerancia, a los
derechos humanos y, en general, a las realidades terrenas, cosas todas
ellas asumidas en una síntesis poderosísima bajo la acción del Espíritu.
Fue un concilio sin condenas, un concilio de aperturas, de tolerancia,
de pluralismo religioso, de anhelos ecuménicos. Ya no hay herejes ni
cismáticos, sino hermanos separados, entre los cuales pueden darse
también "la fe, la esperanza, la caridad, la vida de la gracia y otros
dones interiores del Espíritu Santo". En la apertura de dicho concilio
Vaticano II, el Papa Juan invocó al Espíritu Santo pidiéndole: "Renueva en estos días tus maravillas, a la manera
de un nuevo Pentecostés".
Se enciende el
fuego
En la
Universidad del Espíritu Santo de Duquesne, en Pittsburgh, USA, hay un
grupo de cristianos inquietos. Son agentes de pastoral dentro de la
misma Universidad, pero están desilusionados y un tanto desmoralizados,
sobre todo, por la ineficacia e infecundidad de sus esfuerzos y
trabajos. Sin embargo, están en actitud de búsqueda y de encuentro. Cae
en sus manos un libro que se ha hecho famoso: "La cruz y el puñal". Es una especie de
autobiografía de un intrépido pastor, David Wilkerson, el cual habla de
su apostolado entre las pandillas de jóvenes delincuentes y drogadictos
de Nueva York. Entre estos jóvenes se habían realizado auténticos
milagros con signos visibles de una presencia fuerte y viva del Espíritu
Santo. Allí se relataba algo distinto, allí se percibía una eficacia y
una fecundidad superiores a los puros dones y categorías humanas.
La
lectura de este libro fue para ellos una revelación. Decidieron orar los
unos por los otros diariamente la secuencia del Espíritu Santo: "Ven, Espíritu divino". Pedían que se
derramara sobre ellos la misma fuerza y el mismo fervor que habían
experimentado los primeros cristianos.
Sucedió a principios del año 1967. Después de
algunos meses de perseverar en esta oración y en estos deseos
encontraron suficiente humildad para pedir a algunos neopentecostales
que oraran sobre ellos a fin de recibir el bautismo en el Espíritu.
Los
efectos fueron inmediatos y prodigiosos. Los frutos del Espíritu se
derramaron copiosamente: se sienten invadidos por una fuerza nueva;
perciben un profundo sentimiento de paz; se regocijan con una alegría
inexpresable; sienten la necesidad casi impulsiva de dar testimonio. Y
lo que es más importante: experimentan en sus propias vidas la realidad
poderosa y santa del Espíritu, que les lleva a descubrir a un Jesús
vivo, resucitado, Señor de todas las cosas. Perciben como un cambio
cualitativo en su propio ser, cambio que se expresa también a través de
varios dones carismáticos: don de lenguas, profecía, curaciones.
Demasiado fuerte para asimilarlo de inmediato.
Dentro de la paz y sobriedad del Espíritu que, de por sí, nunca hace
perder la armonía y el equilibrio, se sienten gozosos, pero
desconcertados y un tanto perdidos. ¿Qué está sucediendo? ¿Es esto un
nuevo Pentecostés?
Pero
no era un momento adecuado para pararse a teorizar lo que estaba
pasando. Había que apurar la experiencia hasta el final. Y, sobre todo,
había que dar salida a la urgencia de comunicación, de compartir con
otros, algo que en su fuero interno sabían que era auténtico, oro de
ley. Programan pronto un retiro, que se hizo famoso, al cual asistió
mucha gente nueva, y en el que de nuevo percibieron la presencia viva
del Espíritu Santo. Pasaron un fin de semana en oración como sumidos en
una atmósfera ultraterrena.
La
experiencia se extiende rápidamente como un fuego. El 4 de marzo de 1967
un joven estudiante de Duquesne comunica estos sucesos a un asombrado
pero reticente auditorio de la Universidad de Notre Dame, en South Bend.
También aquí acuden a los pentecostales que, en un encuentro de oración,
oran por ellos, repitiéndose los mismos acontecimientos con los mismos
resultados. En pocos meses se propagó la noticia por diversas regiones
de USA, saltando inmediatamente sus fronteras en todas las direcciones.
Nació en América, pero no es americana
Ni la
propaganda de la Coca Cola; ni la publicidad de la hamburguesa; ni la
estrategia de los VIPS; ni el espectáculo de Michael Jackson; ni las
intrigas de la CIA; ni el marketing de una multinacional; ni la acción
de las películas del Oeste han sido vehículo para que la Renovación haya
llegado, rincón por rincón, hasta los confines del planeta. El Espíritu
Santo no ha necesitado la influencia americana para "colonizar" espiritualmente al mundo. Viene de
América, pero no es americana.
Y
entonces se preguntará alguien: ¿Por qué nació en América? He aquí una
cuestión insoluble. Los designios de Dios son inescrutables. No se
pueden dar ni razones de conveniencia. De todas formas es sorprendente
que haya nacido en USA, pues las cosas de Dios suelen brotar en la
debilidad, la pobreza y la impotencia. Sin embargo también en EE UU hay
pobrezas. Desde el principio se trató de descalificar el movimiento
pentecostal a causa, según decían, de su origen humilde en una iglesia
negra. Muchos comentaristas e historiadores piensan que el mismo
ambiente que dio origen al Negro Spiritual, al Jazz y a los Blues,
produjo también el movimiento pentecostal. La verdad es que desde el
principio hubo adeptos de ambas razas, aunque también está constatado
que en el inicio la mayoría de los líderes y el gran impulso se realizó
por medio de comunidades de gente de color.
Y,¿por qué en el Protestantismo? No lo sabremos
jamás, como tampoco sabremos por qué el Hijo de Dios nació en una cueva
en Belén. Tal vez era el sitio más pobre y por eso lo escogió. De esta
forma hasta los mendigos que duermen en la calle, los desheredados, los
emigrantes y desterrados, se pueden identificar con él. Si hubiera
nacido en un palacio, los pobres jamás hubieran pisado sus umbrales. La
Renovación no tuvo ni patria ni sitio en la posada. Nació en la Iglesia
Metodista, pero fue expulsada de ella y de las demás iglesias
protestantes. Tuvo que construirse su propia chabola. ¿Si hubiera nacido
en la Iglesia Católica, la aceptaría todo el mundo? Hay muchos que
consideran a esta iglesia demasiado poderosa, demasiado prepotente. En
cambio, naciendo donde nació, y creciendo como creció, a la Iglesia
Católica y a todos nosotros nos sirve de ejercicio de pobreza y de
reconciliación. Y hay que reconocer que en este tema nuestra Iglesia
Católica ha alcanzado auténticas cotas de catolicidad y de aceptación de
los demás.
Hablando de un tema semejante, san Pedro dijo un día
en casa de un pagano: "Verdaderamente Dios no
hace acepción de personas, sino que el hombre que le teme, sea de la
nación que sea, le es grato" (Hch 10, 34). Este fuego no hace,
pues, referencia a ninguna nación, a ninguna ideología, a ninguna
cultura, ni lengua ni raza ni color.
No fue programada ni
tiene fundador
A
ningún consejo de pastoral o reunión de planificación, a ningún capítulo
general o comisión teológica se le ocurrió jamás un programa de acción o
evangelización en el que se incluyera como acción prioritaria un "bautismo en el Espíritu". Ninguna pastoral de
conjunto ha incluido en sus planes la oración en lenguas, la profecía o
las curaciones. Todos sentimos la necesidad de una nueva evangelización,
"con nuevos métodos, nuevas expresiones y nuevo
ardor", pero, ¿quién es capaz de actuar algo concreto que cambie
vidas, que haga descubrir a un Jesucristo vivo y poderoso y que llene
nuestras actuaciones de carismas y de una acción poderosa del Espíritu?.
La
única planificación que puede haber, para que lo dicho suceda, es la
oración en la que se clama por esos dones y esa venida del Espíritu. Y
Él, como el día de Pentecostés, nos ha sorprendido una vez más. Y está
ahí. La cuestión ahora es reconocerle y secundar sus planes. Cada uno en
el lugar donde perciba su llamada.
Para
la Renovación esto no es tan sencillo, pues el Espíritu no se vale en
ella de las mediaciones ordinarias por las que suele actuar. Aquí no hay
un fundador, ni se puede decir que sea un movimiento. Por eso, no tiene
una teología especial, ni un centro espiritual, ni un programa de
acción, ni unos objetivos concretos. No trata de reformar la oración, ni
la liturgia, ni abrir cauces a la Palabra de Dios, ni está llamada a
unos compromisos sociales concretos. Es una re-novación de lo que
siempre fue, una puesta a punto, una vitalidad renovada. Nadie dirige
los pasos de la Renovación. La única referencia instintiva que hace el
carismático es al Espíritu Santo. Él es el fundador, el motor, el que
programa, el que señala cadencia y ritmo. Por ello, la actitud más
auténtica es la de la escucha, viviendo siempre la provisionalidad de lo
que tenemos. En la Renovación nunca hay nada terminado, porque el Señor
es nuevo cada día.
El
presente es un fragmento tomado del libro "La
Renovación Carismática", del padre Chus Villarroel, O.P.; Servicio
de Publicaciones de la R.C.C. (SERECA); Madrid, 1995.
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ICCRS: Consejo y Servicio Internacional
En
1978 se creó un Consejo y una Oficina Internacional bajo la dirección
del Cardenal Leon Joseph Suenens (nombrado por el Papa Pablo VI como
Asistente Episcopal de la RCC a nivel internacional) para responder a
las necesidades de comunicación, cooperación y coordinación a nivel
mundial. Fue conformado con líderes de todo el
mundo, estableciéndose primero en Bruselas y luego en Roma. Desde esa fecha este Consejo ha desarrollado una
actividad internacional que se desarrolla en dos aspectos:
- Por un lado, promueve la comunicación y
cooperación entre los organismos de la RCC a nivel nacional de cada
país.
- Y por otro lado, sirve de canal de
comunicación y cooperación entre la Renovación internacional y la
Santa Sede.
Este
Consejo es conocido como ICCRS: Servicio Internacional de la Renovación
Carismática Católica.
El
ICCRS es una organización que busca impulsar la RCC en la Iglesia
católica a nivel mundial.
Para
lograr la realización de sus objetivos y proyectos, el ICCRS ofrece a la
Renovación mundial ayuda y servicio. La sabiduría, conocimiento profundo
y experiencia que el ICCRS obtiene de todo el mundo, las pone a
disposición de la Renovación mundial.
Cuando ICCRS ofrece enseñanza, servicio pastoral,
dirección o entrenamiento local, lo hace como un servidor, no como
autoridad que espera obediencia.
El
ICCRS, en su relación con los grupos nacionales o locales de la RCC
desea subrayar que no busca imponer su autoridad, sino ofrecer sus
servicios. Tiene por tanto autoridad de servicio y cierta autoridad
moral.
Su
relación con las expresiones nacionales o locales de la RCC no limita la
relación entre los Grupos con sus obispos locales o nacionales, ni
limita la libertad individual o de grupos para relacionarse con la Santa
Sede. Como sucesor del Cardenal Suenens, S.S. Juan Pablo II nombró al
Obispo Paul J. Cordes (1994).
Actualmente, su presidente es el australiano Allan
Panozza. Los miembros del Consejo del ICCRS pueden permanecer como
máximo tres períodos de tres años cada uno.
Debemos enfatizar que la misión principal del ICCRS
es promover y hacer conocer la RCC por todo el mundo, por que es
importante para ellos conocer lo que ocurre en otros lugares.
Por
eso, la obligación de cada miembro del ICCRS es informar con regularidad
al Consejo cómo se encuentra su zona, lo que les ayuda a poder mantener
contacto y comunicación con los miembros de la Jerarquía de la Iglesia
en sus respectivos países y en el Vaticano.
También, trata de entablar relaciones con los
dirigentes de la RCC de su zona para traer su punto de vista y
experiencia al Consejo, lo que permite conocer el actuar del Espíritu
Santo en la Iglesia y enriquecernos al testimoniarlas.
Actualmente, integran este Consejo: Allan Panozza
(Australia - Presidente), Matteo Calisi (Italia - Vicepresidente), Nikol
Baldacchino (Malta), Cathy Brenti (Francia), Obispo Joe Grech
(Australia), Henri Lemay (Canadá), James Murphy (EE.UU.), Mark Nimo
(Ghana), P. Bart Pastor (Filipinas), P. Rufus Pereira (India), Jean
Pliya (Benin), P. Michael Slavik (República Checa), Telésforo "Chiquito"
Villalba (Argentina) y Erni Wiethaeuper (Brasil).
Su
sede se ubica en:International Catholic Charismatic Renewal Services
Palazzo della Cancelleria 00120 Vatican City, Europe.
Página Web: www.iccrs.org
E-mail: info@iccrs.org
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ECCLA: Encuentro Carismático Latinoamericano
El
ECCLA (Encuentro Carismático Católico Latino Americano) se realiza desde
1972, y en cada uno de estos eventos internacionales participan líderes
de la Renovación Carismática de nuestros países. En ellos, se busca
lograr un intercambio de experiencias y alcanzar una visión común para
la RCC de América Latina. El objetivo de los ECCLAs es:
a. El conocimiento mutuo de
los responsables de la Renovación Carismática en Latinoamérica. b. El intercambio de experiencias personales y
comunitarias. c. La
profundización de los temas relacionados con la Renovación. d. El discernimiento de la voluntad de Dios para la
Renovación. e. El crecimiento
de la Renovación a través del Continente. f. La manifestación de la unidad de los cristianos
por la fuerza del Espíritu. g.
La insinuación de líneas de acción para los grupos.
ECCLAs realizados:
1) 1972 en Bogotá (Colombia); 2) 1974 en Bogotá; 3) 1975
en Aguas Buenas (Puerto Rico); 4) 1976 en México
D.F; 5) 1977 en Caracas (Venezuela); 6) 1979 en Lima (Perú); 7) 1982 en Belo Horizonte (Brasil); 8) 1983 en Santo Domingo (Rep. Dominicana); 9) 1985 en San José (Costa Rica); 10) 1986 en Buenos Aires (Argentina); 11) 1988 en Quito (Ecuador); 12) 1989 en Antigua (Guatemala); 13) 1991 en Santiago (Chile); 14) 1993 en Río de Janeiro (Brasil); 15) 1995 en Tegucigalpa (Honduras); 16) 1996 en Ciudad del Este (Paraguay); 17) 1998 en Monterrey (México); 18) 2000 en Caguas (Puerto Rico).
19) 2002 en La Paz (Bolivia)
De 1989 a 1995 se realizaron
también cuatro ECCLAs juveniles (hoy Encuentro Latinoamericano de
Jóvenes) y, desde 1994, el CONCCLAT (Consejo Católico Carismático
Latinoamericano), que es la reunión de los Responsables de cada país. El
actual presidente del CONCCLAT es Miguel Mendoza (México).
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COORDINADORES DEL CONCCLAT
(MARZO DE 2006)
|
País |
Nombres |
Dirección / Tel. / Fax |
|
Asesor Eclesiástico del Concclat |
Mons. Tulio Manuel Chirivella (Venezuela) |
Ave. Los Abogados Nº 12-6, Barquisimeto, Lara 2003, Venezuela Telf.: 58-251-252.34.67
E-mail:chirivella@cev.org.ve |
|
Presidente Concclat
|
Miguel Mendoza (México) |
Tapia 927 Poniente, Monterrey, N.L. México C.P. 64000 Telf.: 52 818 3888644 (casa) 52 818 3740034 (Ofic.) E-mail: carisma@infosel.net.mx |
|
Vice-Presidente |
Walter Zimmermann Maureira (Chile) |
Secretaria Nacional (Santiago) Vicente Reyes 248, Casa 17,Recreo,
Viña del Mar, Chile Telf.: 56 321624204 E-mail: walvan@ctcinternet.cl
|
|
Secretario |
Santiago Velásquez D. (Paraguay) |
Km. 1,500 Ruta Internacional,
Vivienda A 1.2, Villa Ande, Ciudad del Este, Paraguay
Telf.: 595-61 512351
E-mail: savd@telesurf.com.py |
| Argentina |
Coordinadora: Graciela Tortosa de Conforti |
Franklin 652 C 3500, Resistencia, Chaco, Argentina Telf.: 00 54 3722473111 E-mail: gracielatortosa@yahoo.com.ar
Sitio Web: www.rcc.org.ar |
|
Bolivia |
Coordinador: Freddy Menacho |
Santa Cruz, Bolivia |
|
Brasil |
Coordinador: Marcos Volcan |
Rua Farroupilha, 181
Pelotas/RS CEP: 96090-280 E-mail: mduv@conesul.com.br
Sitio Web: www.rccbrasil.org.br |
|
Colombia |
Coordinador: Fernando Pérez Villa |
Carrera 72 Nº 81-130, Barranquilla, Colombia
Telf.: 575-3557178 E-mail: ferper@bico.com.co |
|
Costa Rica |
Coordinadora:
Vilma Chaveri |
Grecia Alajuela, Costa Rica Telef.: (506) 444 6486 |
|
Cuba |
Coordinador:
Diácono Luis Entrialgo |
146-Nº 904 esq. 9 Playa, Ciudad La Habana, 11600, Cuba Telef.: 537-337175 / 537-233378 E-mail: rccuba@yahoo.com
Sitio Web: www.rccuba.com |
|
Chile |
Coordinadora:
María José Cantos |
Telf.: 9-0015909 E-mail: mjcantos@gmail.com |
|
Ecuador |
Coordinador: P. Humberto Rainoldi |
Av. 10 de Agosto 5642 y Villalengua Quito, Ecuador Telf.: 2240483
E-mail: ofnacrcc@hotmail.com |
|
El Salvador |
Coordinador:
María Guadalupe Funes |
Santa Elena, San Vicente, El Salvador Telefax: 393 6052 |
|
Guatemala |
Coordinadora:
Sheni de Góngora |
5ta. Calle 0-16 Zona 1, Guatemala Telf.:
502-220-2848 E-mail: shenyjesus@xasa.com
Sitio Web: http://rcc.guatemala.tripod.com |
|
Honduras |
Coordinadora:
Nadya Patricia Girón |
G 13, B 37, C 3709 Kennedy, Tegucigalpa M.C.D., Honduras Telf.: 504-228-7559 |
|
México |
Coordinador:
Manuel Ang Poo Pimentel |
Damasco 104, Jardines de San Agustín, Garza García, N.L., México Telf.: 81-8363-5234 E-mail: coordinacion@renovacion.com.mx
Sitio Web: www.renovacion.com.mx |
|
Nicaragua |
Coordinador:
David L. Manzano Álvarez |
Masaya, Nicaragua Telf.: 0505-04531120 E-mail: davmal2001@yahoo.es |
| Panamá |
Asesor Nacional: Mons. Alejandro Vásquez Pinto |
Telf.: 237 9672
E-mail: sercal2301@yahoo.com
Sitio web: www.renovacionpanama.com |
|
Paraguay |
Coordinador:
José Tomás Martínez Zárate |
Capitán Crisaldo 402, Esq. Indio Francisco, Asunción, Paraguay Telf.: 595-21-550551 E-mail: jtmzarate@hotmail.com |
|
Perú |
Coordinadora:
Miroslava Egúsquiza O. |
Av. Militar 1550, Lima 14, Perú Telf.:
(51-1)4717006 E-mail: nacional@rccperu.org
Sitio web: www.rccperu.org |
|
Puerto Rico |
Coordinador:
Roberto del Valle Hernández |
13ª Pugnado-Calle Porfirio Rivera final Postal. P. O. Box 657 Vega Baja, P. R. 00694 Telf.: 787-855-0861
E-mail: tallerikonos@hotmail.com |
|
Rep. Dominicana |
Coordinador:
Yolanda Altagracia Hirujo Roedán |
Batallo Palo Seco 22 Urb. Máximo
Gómez, Santo Domingo, República Dominicana Telf.: 535-3897 |
|
Uruguay |
Coordinador:
Edith Docanto Correa |
Guadalupe 1974, Montevideo, Uruguay Telefax: 208-2060
E-mail: edithdocantorcc@hotmail.com |
|
U.S.A. Hispanos |
Coordinador:
Demetrio Ortega Ortega |
1014 W 557 Wilmington, EE. UU. Telf.: 302 656-0439
E-mail: aureaortega@aol.com |
|
Venezuela |
Coordinadora:
Sra. María Auxiliadora Labady de Gutiérrez |
Caribe Res. Las Islas Edif. Arapo, Piso 8b
Puerto La Cruz, Edo. Anzoategui
Telf.: 0281-2699073
E-mail: marialabady@rccvenezuela.com
Sitio web: www.rccvenezuela.com |
Otros:
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Renovación Carismática Católica Coordinación Nacional Telf.
(511) 471-7006 Av. Militar 1550 - Lince Lima - Perú
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